Funciona, pero… ¿cómo?

 

La PH se realiza a través de la medición del pulso de la persona (p.ej.; cuando nos hacemos un Electrocardiograma, salen unas ondas que vienen de nuestros latidos del corazón). Aquí tratamos con la onda gravitacional, siendo esta onda gravitacional una energía que no se ve, pero se siente.

En este pulso se registra, además del paso de la onda sanguínea, otra onda vibratoria en la pared arterial, producida al presentar los filtros de colores específicos por distintas zonas del cuerpo. Este material desprende una longitud de onda que toma contacto con el individuo.

El pulso tiene siempre un mismo ritmo y amplitud, y al acercarle un filtro (color) característico sufre una ampliación, alteración que nos lleva a seleccionar el filtro necesitado con precisión para, de este modo, corregir los mencionados desequilibrios y lograr así la armonización deseada.

Las células tienen memoria y la composición de esta memoria se explica, se diagnostica y se trata mediante la PH.

Con este conocimiento del programa celular, así como de las conexiones que éste tiene con el exterior, el profesional de PH puede discernir el tipo de energía que emitimos y recibimos, observando si la disfunción es interna o de conexión, y cómo le está repercutiendo. Este proceso se hace según dicta la energía del propio sujeto, cualidad especial de ésta técnica.

Posteriormente estudiamos, gracias al esquema de los campos Morfogenéticos (Mapa del correcto funcionamiento de las energías en lo referente al cuerpo y su conexión externa) a qué zonas del cuerpo está afectando esta energía y qué lleva al individuo a crear ese particular desequilibrio. Más tarde colocamos el filtro donde el propio pulso de la persona nos indica para lograr integrar esa energía / información y así desbloquear la situación con la liberación de toda la potencia curativa que permanecía estancada mientras el problema aumentaba.

Tal como demostró Yvonne Duplessis, unos corpúsculos especiales (de Rufini) de la piel permiten llevar el calor / información del color así como su energía electromagnética y gravitacional al cerebro, pasando y equilibrando los conductores energéticos del cuerpo, logrando así de la actividad cerebral un mecanismo holográmicamente más eficaz.

Podemos estudiar y tratar a través del pulso y de la piel todas las reacciones o energías, armónicas y disarmónicas.

La PH o Psiconergética Holonómica llega a descubrir y comprender LA CAUSA de una patología, accediendo a los mecanismos íntimos de la memoria consciente e inconsciente.